
CALONCHO
22 de marzo de 2026
Guadalajara: Un domingo soleado, bicis rodando, patines cruzando como ráfagas y familias completas adueñándose del asfalto con esa vibra chill que sólo la Vía RecreActiva nos puede dar. Desde temprano ya había gente esperando frente a un escenario que se encontraba frente a la Glorieta Minerva, y que ansiaban pasar una mañana diferente.
Ahí, como un glitch bonito en la rutina, al rededor de las 11:00 de la mañana, apareció Caloncho con una vibra que se sentía más como una reunión entre compas que como concierto. Nada rígido, nada lejano. La gente empezó a acercarse poco a poco: bicis recargadas, perros echados al sol y morritos mientras las canciones caían suavecito.
Cuando arrancó, todo se acomodó distinto. Sus rolas flotaban con el aire, entre clásicos y nuevas canciones de Vivo En El Tiempo que traían ese mood cálido, casi terapéutico. En medio de todo, soltó: “Es un día muy bonito… hay bici, sol, paz… y ponerle música completa un día hermoso”. Y sí, era exactamente eso.
Su mini concierto en La Minerva duró unos 45 minutos aproximadamente, dejando esa sensación de “quédate otro rato”. Aunque en realidad, el plan apenas estaba comenzando. Porque lo que siguió no fue casualidad. La caravana en bici rumbo al C3 Stage no solo fue un momento espontáneo y bonito: era parte del concepto para presentar el disco. Una extensión viva de Vivo En El Tiempo, donde la música no se queda en el escenario, sino que se mueve contigo, literal. Pedalear junto a él, entre risas y sol, se sintió como habitar el álbum en tiempo real.
Ya en el C3, la energía mutó pero no bajó. Caloncho fue soltando historias, razones, emociones detrás de su nuevo álbum: “Es un chorro de trabajo hacer un disco… me siento pleno y realizado”, dijo, con esa calma que transmite alguien que ya soltó algo importante. Y como cereza del pastel, al llegar al C3 nos regalaron tejuino. Fresco, ácido, perfecto para aterrizar el momento y entender que todo esto también iba de compartir.
La conexión siguió más tarde en Jamaica Records, donde el plan se volvió todavía más cercano: firma de merch, fotos y charlas. La música ya no sonaba tan fuerte, pero el vínculo seguía latiendo igual.
Esto solo fue la antesala, lo que viene el 14 de mayo en el Auditorio Telmex pinta para quedarse vibrando un buen rato.





















