top of page

QUEEN ASTER: UN PROYECTO MUSICAL QUE VALE LA PENA TENER EN LA MIRA

7 de septiembre de 2026

por


Elizabeth Maines y Justin llevan una amistad que comenzó en la secundaria y que, años después, terminó convirtiéndose en Queen Aster. Ahora, desde Kentucky, el dúo prepara Strange Dream, un álbum donde el indie rock, el country, el honky-tonk y el punk se cruzan con historias familiares, nostalgia y una mirada poco complaciente al llamado Sueño Americano.


Hay proyectos que nacen de una idea muy clara y otros que simplemente encuentran su camino con el tiempo. Queen Aster pertenece a la segunda categoría. Elizabeth Maines y Justin se conocen desde la secundaria, cuando coincidieron en una producción comunitaria de Footloose. La amistad sobrevivió a los años, a la distancia y a caminos profesionales bastante distintos hasta que, después de que Elizabeth regresara a Kentucky, surgió una pregunta que terminó cambiándolo todo: ¿por qué no hacer música juntos de verdad?


Para entonces, Elizabeth ya había pasado varios años en Los Ángeles trabajando en la industria cinematográfica mientras escribía canciones por su cuenta. Justin, por su parte, había desarrollado una faceta como multiinstrumentista que Elizabeth siempre había admirado. La incertidumbre provocada por la pandemia terminó haciendo que ella regresara a casa de manera más permanente y ambos decidieran darle una oportunidad real a las canciones que podían construir juntos.


“Justin y yo somos, de hecho, los amigos más antiguos que tenemos el uno del otro”, cuenta Elizabeth.

Y esa relación resulta fundamental para entender cómo funciona Queen Aster. Ella suele comenzar con las letras y las melodías, que después llegan a Justin en forma de notas de voz, grabaciones de GarageBand, armonías, tarareos o ideas todavía sin una forma definida. A partir de ahí comienza un proceso de intercambio en el que ambos van descubriendo hacia dónde puede llevarlos la canción.


“Hay muchísima confianza entre nosotros y muy poca vergüenza a la hora de enseñarnos algo cuando todavía es extraño o está incompleto”

Más que una simple dinámica de trabajo, esa confianza parece haberse convertido en una de las herramientas creativas más importantes del proyecto. No hay demasiada necesidad de explicar cada idea antes de probarla y eso les permite experimentar hasta encontrar algo que realmente funcione. Esa libertad también ayuda a entender por qué Queen Aster puede moverse entre el indie rock, el country rock, el swing honky-tonk y la energía punk sin sentirse como un proyecto que intenta demostrar cuántos géneros puede mezclar. Elizabeth asegura que nunca existió una intención concreta de diseñar ese sonido. Ambos son oyentes bastante abiertos y esas influencias simplemente terminaron apareciendo en las canciones.


“Nuestra música rompe bastante con las etiquetas de género, y creo que eso surge naturalmente de lo amplio que es lo que ambos escuchamos”

“MEDICATION”: UNA CANCIÓN CON SONRISA Y COLMILLOS


Una de las mejores puertas de entrada al universo de Queen Aster es “Medication”, sencillo que llegará el 18 de septiembre y que además forma parte de Strange Dream, el álbum debut del dúo. Tuvimos la oportunidad de escucharlo antes de su estreno, y podemos jurarles que es una verdadera joya.


La canción tiene una historia bastante más larga de lo que podría sugerir su duración: Elizabeth la escribió cuando era adolescente, mientras tocaba guitarra acústica en cafeterías de su ciudad natal. La idea apareció mientras veía la avalancha de anuncios farmacéuticos en televisión y, al mismo tiempo, enfrentaba problemas de salud crónicos que durante un periodo no tenían explicación. Después de recibir resistencia por parte de algunos médicos e incluso ser enviada a consultar con un psiquiatra, finalmente fue diagnosticada con Fiebre Mediterránea Familiar, un raro trastorno autoinflamatorio genético. Todo eso terminó filtrándose en la canción, aunque no necesariamente de la manera que uno esperaría.


Hay muchísimo enojo y frustración en ella, pero está envuelta en un sonido casi absurdamente alegre y despreocupado

Ese contraste es precisamente lo que hace que “Medication” resulte interesante: la música tiene una superficie brillante y contagiosa, mientras que la historia que hay debajo habla de frustración, enfermedad y de la sensación de no ser escuchada.


La canción también tiene algo de sátira. Elizabeth quería que funcionara casi como un comercial farmacéutico, solo que uno donde el mensaje detrás de la sonrisa corporativa fuera bastante más incómodo. Para conseguir esa sensación, Queen Aster terminó encontrando un punto medio entre el swing honky-tonk y una energía claramente punk. En el arreglo aparecieron referencias como Let It Bleed de The Rolling Stones y el sonido de artistas como Dwight Yoakam, mientras que la energía original de la composición venía de la música punk de los setenta que Elizabeth escuchaba cuando escribió la canción, particularmente bandas británicas y grupos de la escena de San Francisco.


La estructura corta y directa tampoco es casualidad.

“Esas canciones pueden ser cortas, darte un golpe directo en la cara, tener algo que decir y después pasar a lo siguiente”

Esa idea terminó encajando perfectamente con la canción y, de una manera bastante inesperada, también con la experiencia que la inspiró: médicos entrando y saliendo, consultas rápidas y la sensación de ser desplazada constantemente por un sistema que rara vez se detiene a escuchar.


Aunque “Medication” probablemente sea una de las canciones más ruidosas de Strange Dream, Elizabeth la considera parte natural de la historia que cuenta el álbum. Buena parte del disco gira alrededor de la frustración y la desilusión frente a lo que significa realmente el Sueño Americano cuando se observa desde la experiencia cotidiana, particularmente desde el sur de Estados Unidos.



STRANGE DREAM: UNA ANTOLOGÍA AMERICANA CON EL LADO OSCURO ENCENDIDO


Elizabeth describe Strange Dream como una antología de Americana contada desde una perspectiva más oscura. Una referencia importante durante el proceso fue The Ballad of Buster Scruggs, de los hermanos Coen, por la manera en que la película presenta personajes e historias diferentes que, aunque independientes, terminan formando parte de un mismo universo. Algo similar sucede con las canciones del disco. Algunas historias parten directamente de experiencias de Elizabeth; otras están inspiradas en mujeres de su familia y en las vidas que llevaron. A lo largo del álbum aparecen personajes enfrentándose a la adicción, la violencia, el abuso, la pérdida de sus sueños o simplemente esa sensación de estar atrapados en un lugar del que no saben cómo salir.


Eso también explica por qué el disco puede cambiar de dirección musical con tanta facilidad. Si cada canción cuenta una historia distinta, también necesita encontrar su propio paisaje sonoro. El resultado es un álbum que puede moverse entre diferentes texturas sin perder una identidad común. Y esa identidad tiene mucho que ver con Kentucky.


Las tradiciones narrativas del folk y el bluegrass de la región han dejado una huella profunda en Elizabeth. Incluso durante los años que pasó en Los Ángeles, comenzó a buscar cada vez más aquellos sonidos tradicionales que le recordaban a casa. La nostalgia terminó convirtiéndose en una parte importante del proceso creativo de Strange Dream, aunque el disco no pretenda sonar como una colección tradicional de canciones de Kentucky.


Kentucky no es un lugar perfecto, pero sigue teniendo mi corazón, y gran parte de lo que soy como compositora viene de haber crecido aquí

La relación es tan fuerte que, mientras trabajaba en equipos de arte para televisión y cine en Hollywood, Elizabeth terminó tatuándose una vara de oro —la flor estatal de Kentucky— en Silver Lake. Había conseguido estar en uno de los lugares donde siempre había querido trabajar, pero seguía extrañando su hogar.


Estaba viviendo algunos de mis sueños más grandes [...] y aun así extrañaba tanto mi hogar que literalmente decidí llevarlo tatuado en el cuerpo

Quizá sea esa mezcla entre distancia y pertenencia la que atraviesa buena parte de Strange Dream. Kentucky no aparece como una simple referencia geográfica, sino como parte del lugar emocional desde el que Elizabeth escribe. Hay cariño por sus raíces, pero también una mirada crítica hacia las historias y circunstancias que han marcado a las personas que aparecen en sus canciones.



DE BUZZCOCKS A VERDI: ESCUCHAR SIN DEMASIADAS REGLAS


Las influencias de Queen Aster tampoco caben fácilmente en una sola escena. Elizabeth menciona por igual a Buzzcocks, Verdi y Patsy Cline, mientras que Justin encuentra inspiración en Willie Nelson, The White Stripes, Led Zeppelin, The Rolling Stones y Radiohead.


Más que una lista de referencias, lo interesante es la libertad con la que ambos se acercan a la música. “La buena música es buena música”, dice Elizabeth, y esa apertura termina reflejándose en las decisiones del dúo.


Para Justin, The White Stripes representan esa capacidad de hacer algo sencillo y honesto sin perder fuerza. También existe una influencia importante de Radiohead, especialmente por su disposición a experimentar con técnicas de grabación y sonidos que pueden resultar familiares y extraños al mismo tiempo. Todo esto terminó siendo especialmente importante durante la creación de Strange Dream, porque el álbum también significó un proceso de aprendizaje.


Para Elizabeth fue su primer disco grabado y, aunque ya tenía una trayectoria como profesional creativa, entrar a un estudio representó un reto completamente diferente.


“Strange Dream realmente se siente como el comienzo para nosotros, más que como la culminación de algo”

Después de tres años trabajando en estas canciones, Queen Aster terminó encontrando una idea mucho más clara de lo que puede ser el proyecto, pero también abrió la puerta a algo más grande. Elizabeth y Justin aseguran tener suficiente material para otros dos discos o incluso un álbum doble.



QUEEN ASTER NO QUIERE DEJAR LAS HISTORIAS SOLAMENTE EN LAS CANCIONES


El mundo de Strange Dream tampoco termina cuando termina una canción. La experiencia de Elizabeth en el cine está llevando al dúo a pensar el álbum desde un lado visual, con varios videos musicales planeados junto al cineasta —y pareja de Elizabeth— Shay McCleavy. La intención, si el presupuesto y las condiciones lo permiten, es acompañar cada canción con una pieza visual. Algunas de las historias fueron escritas desde el principio pensando también en imágenes, así que trasladarlas a la pantalla parece una extensión bastante natural del proyecto.


Una de las piezas más ambiciosas sería la correspondiente a “Strange Dream”, la canción que da nombre al álbum. Elizabeth imagina una producción con bailarines locales y estructura de pequeño musical de cine de autor, basada en una historia sureña y rural que funciona, en sus propias palabras, como una especie de adaptación de Romeo y Julieta.


Mientras ese universo visual toma forma, también hay planes para llevar las canciones al escenario. Queen Aster contempla una pequeña gira por el sureste de Estados Unidos y algunas ciudades del Medio Oeste durante el próximo año. La idea, llamada The Poets Tour, llevará el álbum a espacios literarios y artísticos y sumará a poetas locales de cada región.


Si todavía no tienes a Queen Aster en el radar, este es un buen momento para adentrarte. “River/Ocean” y “House on Haunted Hill” son dos buenas puertas de entrada para conocer las distintas caras del proyecto y descubrir cómo Elizabeth Maines y Justin mezclan indie rock, Americana, folk y una energía que por momentos se pone bastante más ruidosa. Y ojo con “Medication”, que llegará el próximo 18 de septiembre y servirá como un nuevo adelanto de Strange Dream. Por ahora, vale la pena darle play a Queen Aster y seguir de cerca lo que están construyendo; porque este dúo todavía tiene muchas historias por contar.




CONECTA CON QUEEN ASTER:


INSTAGRAM | SPOTIFY

Lo último

bottom of page