20 de enero de 2026
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Hay momentos que no piden planes ni conversación, solo bajar el ritmo. Un café recién servido, la lluvia cayendo sin prisa y ese silencio que no estorba, más bien acomoda. No es tristeza ni un gran momento de felicidad; es ese punto neutro donde la cabeza deja de ir tan rápido y el cuerpo agradece la pausa. Este playlist nace justo ahí: cuando el mundo sigue girando, pero tú decides quedarte un rato más en el mismo lugar. La lluvia ayuda a poner orden sin esfuerzo. Tiene un ritmo constante, casi automático, que hace más fácil soltar ideas que traes cargando. Cuando le sumas música como Daydreaming de Radiohead, el tiempo parece estirarse: todo va más lento, más suave. No es una canción que te lleve a ningún clímax, y justo por eso funciona. Aquí la música no compite con el momento, lo acompaña.
Temas como Apocalypse de Cigarettes After Sex o White Gloves de Khruangbin no buscan llamar la atención, sino quedarse de fondo mientras el café se enfría y las horas pasan sin presión. Son canciones que no exigen nada: puedes escucharlas con atención o dejarlas correr mientras miras llover por la ventana. Funcionan igual. Este playlist está pensado para días nublados, por fuera o por dentro. Hay guitarras tranquilas, voces contenidas y atmósferas que se sienten ligeras, como Teardrop de Massive Attack o Bocanada de Cerati. No es música para resolver cosas ni para motivarte; es para estar. Sin prisa, sin expectativas, con la lluvia haciendo lo suyo y la música cumpliendo su papel: acompañar.













