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ATI LANE PRESENTA “LA COMODIDAD DEL ODIO”, UN ÁLBUM QUE SE METE DE FRENTE CON LA PÉRDIDA Y EL CONFLICTO

7 de octubre de 2026

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LA ARTISTA PERUANA DEBUTA CON SIETE CANCIONES QUE CRUZAN ART POP, ELECTRÓNICA, ROCK Y EXPERIMENTACIÓN PARA HABLAR DEL DUELO, LA SALUD MENTAL, LA ENVIDIA Y TODO AQUELLO QUE A VECES RESULTA MÁS FÁCIL NO CUESTIONAR.


¿Y si a veces resulta más sencillo quedarse en el odio que enfrentarse a lo que realmente nos duele? Esa pregunta está en el centro de “La Comodidad del Odio”, el álbum debut de Ati Lane, una producción que lleva varios años de construcción y que convierte distintas formas de pérdida y conflicto en siete canciones.


Portada: Diego Paredes Foley
Portada: Diego Paredes Foley

El título nació en 2020, después de que Ati Lane escuchara una frase que se quedó rondando durante años. A partir de ahí comenzó a construir el concepto del álbum y una narrativa que no busca presentar el odio únicamente como algo negativo, sino observar por qué puede convertirse en un lugar conocido, incluso cuando permanecer ahí termina haciéndonos daño.


El recorrido comienza con “El Tiempo”, una canción sobre el perdón que cuenta con la colaboración de La Lá, una de las voces destacadas de la música peruana. A partir de ahí, el álbum se mete en diferentes formas de conflicto: “María Llena” aborda el duelo; “Gun” se acerca a la fragilidad y la salud mental; “No Miraré” habla sobre los límites; “La Carga” lleva la mirada hacia el hartazgo colectivo, mientras “Infierno” se enfrenta a la envidia.



Más que intentar suavizar estas emociones, Ati Lane las coloca sobre la mesa y las observa desde distintos ángulos. El álbum habla de aquello que heredamos, de las cosas que nos lastiman y de la posibilidad de decidir qué hacemos con todo eso cuando dejamos de utilizar el odio como refugio.


En lo musical, “La Comodidad del Odio” tampoco se queda en un solo lugar. Producido por Aoki Gushiken, el álbum combina sintetizadores y electrónica con guitarras, bajo, batería, arreglos orquestales y ensambles vocales, construyendo una paleta que cambia constantemente de forma.


“Ausente” se mueve entre el jungle, el drum and bass y el hard techno, mientras “Gun” encuentra un terreno más cercano al trip hop. En “Infierno” aparece el rock y, hacia el otro extremo del álbum, “María Llena” se transforma en uno de sus momentos más solemnes, con cuerdas y voces que llevan la canción hacia una atmósfera casi litúrgica.


Ese contraste es parte de lo que hace que el debut de Ati Lane funcione como una obra completa y no solamente como una colección de canciones. Cada tema tiene su propio lenguaje, pero todos forman parte de una misma exploración emocional.

Publicado por A Tutiplén Records, “La Comodidad del Odio” reúne varios años de composición, exploración sonora y transformación personal. Es un debut que no intenta encontrar comodidad en las respuestas, sino mirar de frente esas emociones que muchas veces preferimos esconder.


Y quizá ahí está la idea más interesante del álbum: cuestionar por qué algunas heridas terminan sintiéndose como casa y qué pasa cuando finalmente decidimos salir de ellas.

“La Comodidad del Odio” ya se encuentra disponible en plataformas digitales.



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