Hay bandas que forman parte de una escena y hay otras que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en parte de su memoria. Almalafa pertenece a esa segunda categoría. Con más de tres décadas de trayectoria, la agrupación tijuanense continúa encontrando motivos para subirse a un escenario, grabar canciones y mirar hacia adelante sin perder de vista el camino que la llevó hasta aquí.
La historia comenzó a principios de los noventa, cuando un grupo de amigos y vecinos decidió juntarse para hacer música. La banda considera 1994 como el año en que Almalafa terminó de consolidarse, aunque sus primeros pasos se remontan a 1992 y 1993. Y hay algo particularmente curioso en esa historia: buena parte de la banda literalmente creció junta.
“Somos vecinos. En esta casa y en este cuarto, que es el ensayo de Almalafa desde hace 32 años, están mis dos hermanos, el baterista y el percusionista, y enfrente viven los dos vocalistas… aquí cruzando la calle”, recuerdan entre risas.
Como muchas bandas que comienzan siendo un grupo de chavitos, Almalafa arrancó tocando covers. Pero aquella etapa duró poco. “Empezamos tocando cover, pero duramos muy poco tiempo. Yo creo que ni un año. No era lo de nosotros. Lo de nosotros siempre fue la música original”.
Treinta y dos años después, esa decisión parece definir buena parte de la identidad de la agrupación. Lejos de vivir únicamente de la nostalgia, Almalafa mantiene una inquietud creativa que sus integrantes describen con una palabra: hambre.
“Aunque sean tantos años, todavía tenemos esa hambre de estar sacando canciones. Nos emocionan los conciertos, nos emociona ir a tocar a otras ciudades. Esa hambre ahí está”.
Para ellos, la permanencia de la banda tampoco puede explicarse solamente desde la música. Hay un elemento mucho más humano detrás de estas tres décadas: la amistad, el respeto y las ganas de seguir haciendo cosas juntos.
“La amistad es lo que nos ha mantenido tantos años”, explican.
Y esa relación con la música parece haberse convertido en algo inseparable de su vida cotidiana. “Cuando despiertas piensas en música, cuando te duermes estás pensando en música. Es una cosa que no sale de tu cabeza”.
Quizá ahí se encuentra una de las claves para entender cómo una agrupación puede mantenerse activa durante más de tres décadas. No se trata únicamente de haber sobrevivido al paso del tiempo, sino de conservar el impulso que los llevó a formar una banda cuando eran unos chavitos. “Cuando ya no hay fuego, ya se apaga. Pero no, siempre hemos querido seguir avanzando y seguir haciendo cosas”.
UNA ESCENA QUE TAMBIÉN CRECIÓ CON ELLOS
Cuando Almalafa comenzó a tocar, la escena del ska mexicano era muy distinta a la que conocemos actualmente. Los integrantes recuerdan un panorama en el que todavía no existían algunas de las bandas que posteriormente se convertirían en nombres fundamentales del género.
“Cuando nosotros empezamos a tocar no había bandas de ska como las hay ahora. No estaba Panteón, no estaba Salón, no estaba Sekta… esas bandas salieron después de nosotros”.
En aquellos primeros años, nombres como Tijuana No!, La Vecindad, Los de Abajo y La Matatena formaban parte de ese circuito que comenzaba a darle forma a una escena que posteriormente crecería de manera importante.
Tres décadas después, el ska continúa encontrando nuevas generaciones. Para Almalafa, basta mirar la cantidad de bandas que aparecen constantemente en distintas ciudades para entender que el género sigue vivo.
“Es un género que siempre está ahí. Siempre están saliendo bandas: en Ciudad de México, en Los Ángeles, en Chicago, aquí en Tijuana. Siempre hay bandas”. Algunas permanecen y otras toman caminos diferentes, pero la escena continúa renovándose. Y festivales como Ska Fest son una muestra de ese encuentro entre distintas generaciones.
ALMALAFA LLEGA AL SKA FEST CON HISTORIA Y MATERIAL NUEVO
El próximo 9 de octubre, Almalafa formará parte del Ska Fest 2026 en el Velódromo Olímpico de Ciudad de México, compartiendo cartel con agrupaciones como Tokyo Ska Paradise Orchestra, Smash Mouth, Los de Abajo, La Resistencia y ¡Fuákata!

Para la banda, presentarse en un festival de estas dimensiones representa una oportunidad para volver a encontrarse con su público y, al mismo tiempo, mostrarle a las nuevas generaciones por qué Almalafa sigue siendo parte de la historia del ska mexicano.
“Estamos súper contentos de ir a este gran festival, con una convocatoria y una producción increíble”.
Pero quienes lleguen al Velódromo no solamente encontrarán canciones conocidas. La agrupación adelantó que su presentación tendrá un recorrido por diferentes etapas de su historia.
“Traemos un collage de canciones desde el primer disco, del Psicodelic SKA, el disco que ha tenido más proyección a nivel de la banda, de los discos más conocidos en México”.
La fórmula será sencilla: clásicos, canciones que forman parte de la historia de Almalafa y material más reciente.
Entre las novedades se encuentra “Time Bomb”, una reinterpretación de Rancid con letra de Isaac, que la banda ya tiene disponible con video, además de nueva música que continúa ampliando el catálogo de la agrupación. Y si algo queda claro después de hablar con ellos es que Almalafa no está pensando en quedarse atrapada en sus propios clásicos.
SENCILLOS, VIDEOS Y UNA NUEVA ETAPA
En tiempos donde lanzar un álbum completo puede convertirse en un proceso largo, Almalafa ha decidido trabajar de otra manera. “Ya no estamos haciendo discos completos de que tardamos dos, tres años grabando. Ahorita estamos sacando sencillos: tres meses, disco, video; disco, video”.
La dinámica les permite mantener una producción constante y, sobre todo, seguir alimentando esa necesidad creativa de la que hablaban durante la entrevista.
De hecho, después del Ska Fest la banda tiene previsto volver al estudio para comenzar a trabajar en su siguiente sencillo.
Y también hay espacio para recuperar parte de su propia historia.
Uno de los clásicos más importantes de Almalafa, “Matar”, recientemente tuvo un remake en el que participó Rafa Maya, quien formó parte de la agrupación durante los años noventa y que actualmente es conocido también por su trabajo como actor. El reencuentro surgió de manera bastante natural. Maya se encontraba disponible entre proyectos y el contacto entre los músicos terminó desembocando en una nueva grabación. Y parece que no será la última.
PARA QUIENES APENAS VAN DESCUBRIENDO A ALMALAFA
Con una audiencia que continúa renovándose y una generación joven que quizá apenas está entrando en contacto con su música, la pregunta era inevitable: ¿por dónde empezar? La respuesta fue inmediata. “Matar”. La canción representa, para ellos, uno de los puntos de entrada fundamentales para conocer la esencia de Almalafa. Una puerta hacia la historia de una banda que comenzó tocando entre amigos y vecinos, que decidió apostar rápidamente por la música original y que, más de treinta años después, continúa escribiendo capítulos nuevos.
Porque quizá esa sea la mejor manera de entender a Almalafa en 2026: no como una banda que simplemente celebra su pasado, sino como una agrupación que todavía tiene algo que decir. Treinta y dos años después, siguen teniendo hambre. Siguen emocionándose antes de un concierto Siguen pensando en nuevas canciones. Y siguen creyendo que mientras exista fuego, la música tiene que continuar.
Almalafa llegará al Ska Fest 2026 con tres décadas de historia a cuestas, pero también con la mirada puesta en lo que viene. Y para una banda que lleva más de treinta años haciendo ska, probablemente esa sea la mejor noticia: todavía queda mucho ruido por hacer.
Los boletos para el SKA FEST 2026 se encuentran a la venta a través de Superboletos.





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